IRPF en rentas obtenidas en el exterior

SE REGLAMENTAN LAS MODIFICACIONES TRIBUTARIAS INTRODUCIDAS POR LA LEY 18.718

Gravabilidad de ciertas rentas
obtenidas desde el exterior

A un año de la promulgación de la Ley 18.718, el Poder Ejecutivo aprueba el Decreto 510/011 reglamentando las modificaciones tributarias realizadas por esta ley. El aspecto más relevante contemplado es la extensión de la fuente respecto de ciertas rentas de origen extranjero que percibirán los residentes fiscales del Uruguay y que quedarán alcanzadas a la tasa del 12%.

Es de destacar, en primer lugar que tanto la ley como su decreto reglamentario son de aplicación desde el 1/1/2011.

A continuación mencionaremos las principales modificaciones realizadas por el Decreto 510/011 a nivel de reglamentación del Irpf:

La primera modificación que realiza el nuevo decreto es el cambio de la redacción de la naturaleza del impuesto, extrayendo la referencia que hacia la norma anterior respecto de la gravabilidad de las rentas de fuente uruguaya obtenidas por las personas físicas residentes.

Con esto, el Irpf pasa a gravar, a priori, todas las rentas obtenidas por las personas físicas y no solo las uruguayas.

Seguidamente, la norma modifica el aspecto espacial del impuesto expresando que estarán alcanzadas las rentas de fuente uruguayas, pero agrega a las obtenidas por rendimientos del capital mobiliario, originados en depósitos, préstamos, y toda colocación de capital o de crédito de cualquier naturaleza, siempre que las mismas provengan de entidades no residentes.

Por otra parte, se agregan dos artículos que disponen que las rentas que obtengan las empresas del exterior sean determinadas e imputadas a las personas físicas residentes como propias en la proporción a su participación en el patrimonio. Los pagos correspondientes del impuesto a la renta análogo, se imputarán a las referidas personas físicas en igual proporción que las rentas que las originan.

Quedan comprendidas en lo mencionado recién, las rentas obtenidas por entidades residentes que sean beneficiarios actuales en fideicomisos, fondos de inversión o entidades similares, no residentes. En caso de no existir beneficiario actual, las rentas se imputarán al fideicomitente hasta tanto no sean percibidas por un beneficiario. Esta disposición no es de aplicación, siempre que cumplan ciertas condiciones:

Se establece como condición que los estados financieros de estas entidades y los de los fiduciarios o administradores sean auditados por firmas de reconocidas; que las rentas que generen sean computadas por el beneficiario cuando se realice el pago o la puesta a disposición de las mismas; y que se apliquen los criterios de determinación de la renta gravada establecidos por el artículo 21 de este decreto para rentas vitalicias, de seguros y similares.

Las rentas que serán imputadas comprenderán solamente a los ingresos por los rendimientos del capital mobiliario obtenidos por la entidad no residente, siempre que estas rentas estén sometidas a una tributación efectiva a la renta en el exterior inferior al 12% (tasa máxima de Irpf por rentas de capital).

En estos casos, las rentas a computar por el contribuyente se presumirán devengadas en el momento en que sean percibidas por la sociedad del exterior. Para los demás casos, de rentas provenientes desde el exterior se presumirán devengados en el momento del pago o la puesta a disposición de los mismos, siendo este el momento en que el beneficiario tenga libre disponibilidad de los fondos.

Respecto a los Dividendos y Utilidades, los mismos son rentas de capital mobiliario. Se incluye a partir del 1/1/2011 a los resultados que la sociedad haya obtenido por rendimientos del capital mobiliario, originados en depósitos, préstamos, y en general en toda colocación de capital o de crédito de cualquier naturaleza, en tanto tales rendimientos provengan de entidades no residentes y constituyan rentas pasivas.

En este caso, estarán gravados solamente cuando los mismos se obtengan en forma exclusiva, o en combinación con otras rentas gravadas por Irae, y si se demuestra por la Dirección General Impositiva (DGI) que la persona física, en forma directa o a través de una sociedad interpuesta, ha efectuado la inversión mobiliaria en el exterior a través del contribuyente del Irae.

Se incluye en el concepto de dividendos y utilidades gravados por Irpf a aquellos que sean distribuidos por los contribuyentes del Irae que a su vez haya recibido dividendos o utilidades de otro contribuyente del tributo, y así sucesivamente, con la condición de que los resultados que distribuye la primer sociedad provengan de actividades gravadas por Irae o dividendos del exterior o de establecimientos permanentes por rentas pasivas.

En caso de que la sociedad que distribuye no tenga contabilidad suficiente, los dividendos o utilidades originados en los rendimientos provenientes de rentas pasivas del exterior, se presumirán distribuidos cuando se realice el pago o la puesta a disposición de dichos rendimientos.

Por su parte, cuando los dividendos y utilidades sean distribuidos por entidades no residentes, se considerarán gravados por Irpf cuando se realice el pago o la puesta a disposición de los mismos, en tanto las rentas que le dieron origen no se encuentren sometidas al régimen de imputación mencionado anteriormente.

A efectos de determinar el monto gravado se imputarán en primer lugar a la renta neta fiscal gravada por el Irae y hasta la concurrencia con la misma, devengada desde el primer ejercicio fiscal incluido en dicho impuesto y hasta el ejercicio anterior a aquel iniciado a partir del 1/1/2011. Una vez agotada la renta neta fiscal mencionada, los dividendos y utilidades distribuidos se imputarán en primer lugar a los rendimientos provenientes de rentas pasivas del exterior, y hasta la concurrencia con los mismos.

En caso de no haber rentas pasivas o que haya un exceso de dividendos, la distribución de los mismos se imputará a la renta neta fiscal gravada por el Irae devengada en ejercicios iniciados a partir del 1/1/2011 y hasta la concurrencia con la misma, en iguales condiciones.

Solo a estos efectos, los dividendos o utilidades exonerados de Irae por tenencia de acciones de otras sociedades, se considerarán rentas gravadas, y las pérdidas fiscales de ejercicios anteriores no serán tomadas en cuenta como componentes de la renta neta fiscal.

La norma además agregó un artículo por el cual se obliga a determinados sujetos a determinar los dividendos y utilidades mediante el régimen de contabilidad suficiente:

a) Las sociedades anónimas, establecimientos permanentes, entes autónomos y servicios descentralizados, fondos de inversión cerrados de crédito y fideicomisos salvo los de garantía;

b) Contribuyentes de Irae cuyos ingresos hayan superado en el ejercicio anterior las Ul 4.000.000 a valores de cierre de ejercicio.

Además se dispone que aquellos que no queden comprendidos como obligados puedan optar por determinar los dividendos y utilidades de acuerdo a este régimen, el cual regirá para rentas devengadas en ejercicios iniciados a partir del 1/1/2011.

Cuando no se posea contabilidad suficiente, los dividendos y utilidades originados en rendimientos por rentas pasivas del exterior, se considerarán distribuidos al momento de las rentas devengadas que le dieron origen.

En próximas ediciones veremos las exoneraciones que prevé la norma y las retenciones previstas. Igualmente, resta por parte de la Administración fiscal que se dicte alguna norma que determine plazos y condiciones para presentar declaración jurada y efectuar los pagos correspondientes.

Fuente: http://www.ultimasnoticias.com.uy/consultorio/conjur020212.html